Sebastián Von Unger, traumatólogo: “La terapia ha tenido muy buenos resultados”

Es médico cirujano de la Universidad de los Andes y traumatólogo de la clínica de la misma casa de estudios. Sebastián Von Unger, especialista en Cirugía de Mano (Estados Unidos), tuvo su primer acercamiento a Cells for Cells y a la terapia Cellistem® a través de la divulgación del trabajo en rodilla que estaban haciendo los traumatólogos de la misma clínica, José Matas y Mario Orrego. En forma paralela, se acercaron los doctores Francisco Espinoza, director médico de Cells for Cells, y Fernando Figueroa, director del programa de Terapia Celular de la Universidad de los Andes, para contarle acerca de la terapia y los avances obtenidos.

Su experiencia con terapias celulares

Dado que el ensayo clínico realizado por Cells for Cells entre los años 2015 y 2017 se focalizó en la eficacia y seguridad de Cellistem®OA como tratamiento de la osteoartritis sintomática de rodilla, el doctor Von Unger es cuidadoso al referirse al uso de la terapia para extremidades superiores. “En algo donde no hay nada publicado, como es la extremidad superior, cuesta tomar la decisión, razón por la que los pacientes que he tratado ya venían con estudios previos y ya habían evaluado esta posibilidad”.

El doctor señaló que se trataba de casos en los que las alternativas de tratamiento eran quirúrgicas. Por lo tanto, Cellistem®OA se presentó como una alternativa previa a un procedimiento más definitivo y con riesgos propios inherentes a cualquier cirugía. De hecho, los mismos pacientes plantearon la posibilidad de hacer el intento con el uso de células mesenquimales o mesenquimáticas.

La decisión se apoyó, además, en los buenos resultados que obtuvo el estudio en rodilla, donde se demostró que era una técnica reproducible. “La verdad es que me entusiasmé con la posibilidad de probar con estos pacientes el uso de células mesenquimáticas y la respuesta en ellos ha sido espectacular”, afirma.

Una de las pacientes tenía una artrosis trapecio metacarpiana cuyo tratamiento, que finalizaba con la cirugía, estaba muy bien definido en la literatura. Sin embargo, ella ya había ocupado células mesenquimáticas en otro tipo de terapias y tenía una idea muy clara de lo que se podía esperar del tratamiento, así como sus riesgos y beneficios. “Decidimos intentarlo y la verdad es que la respuesta fue excelente”, sostiene Von Unger.

“En el primer control, luego de tres semanas de la aplicación, la paciente estaba muy conforme. Luego, en el seguimiento a más largo plazo, a los 2 meses y medio, se había mantenido una muy buena respuesta con disminución importante del dolor y un muy buen resultado. Hasta el momento y dada su buena evolución, no hemos pensado en la cirugía. Se le ha calmado el dolor, está con menos molestias, haciendo una vida normal y tampoco hemos tenido complicaciones con la infiltración”.

Otro paciente, el esgrimista chileno Rubén Silva, necesitaba mantener función y nivel deportivo por un período acotado de tiempo. Él ya había recibido infiltraciones con corticoides y “la verdad es que el sobreuso de corticoides en una articulación tiende a producir más daño cartilaginoso articular, así que no era una muy buena opción infiltrar de manera constante” afirma Von Unger. Por lo tanto, Rubén Silva, que también es médico, había analizado la posibilidad de un tratamiento con células mesenquimales. Conociendo la seriedad del trabajo de Cells for Cells, fue a consultar directamente a la Clínica de la Universidad de los Andes y, después de revisar sus exámenes y estudios previos, al doctor Von Unger le pareció razonable hacer un intento con infiltración con células mesenquimáticas, obteniendo también muy buenos resultados.

El campeón sudamericano de esgrima pudo mantener su actividad deportiva y su nivel de entrenamiento con buenos resultados desde el punto de vista funcional como deportivo, “tanto así que basado en los estudios que habían hecho en rodilla, que recomendaban una segunda infiltración alrededor de los 6 a 9 meses, Rubén me solicitó una segunda infiltración. Lo conversamos y dado el resultado, lo hicimos.”

Hoy, y considerando los buenos resultados obtenidos, el doctor está abierto a ofrecer el tratamiento y a comentarlo con otros especialistas. “Pero dado que estamos en un terreno que todavía es inexplorado, hay que ser cauto con las indicaciones, seleccionar muy bien a los pacientes e informar adecuadamente, de manera de tener claras las expectativas de lo que se puede lograr con este tipo de tratamiento”, finaliza.