Opinión: Riesgo cardíaco en los chilenos ¿Cómo ayudamos a enfrentar este desafío?

A fines de enero, el Ministerio de Salud dio a conocer la segunda entrega de los resultados de la Encuesta Nacional de Salud (ENS). Entre otros indicadores, en ella se revela que el 25,5 por ciento de la población chilena se encuentra en la categoría de riesgo cardiovascular alto. Los factores son muchos y, sin duda, se trata de un desafío importante que no sólo debiera ser abordado por las próximas autoridades de salud, sino que debiera ser considerado en las políticas públicas del país.

De acuerdo a los resultados del MINSAL, si consideramos que uno de cada cuatro chilenos tiene un alto riesgo cardiovascular, significa que -de mantenerse esta cifra- los costos asociados a su tratamiento repercutirán en los sistemas de salud, público y privado. Relacionado a lo anterior, sabemos, por ejemplo, que la Insuficiencia Cardiaca es una de las principales causas de hospitalizaciones en mayores de 65 años, un tema relevante si consideramos los costos asociados a servicios médicos, re-hospitalizaciones y medicamentos, acompañados de un sistema de salud que no acompaña a la gran mayoría de los adultos mayores de nuestro país. Además, los pacientes no sólo se ven afectados económicamente, sino que también se enfrentan a un deterioro progresivo en su calidad de vida.

En este escenario, se hace necesario pensar en tratamientos innovadores que ayuden a palear los costos asociados, de forma de mejorar su función cardiaca y sobretodo, ayudar a los pacientes con Insuficiencia Cardiaca a mejorar considerablemente su calidad de vida. Con este fin, investigadores chilenos de Cells for Cells, empresa de biotecnología chilena asociada a la Universidad de los Andes, han desarrollado Cellistem®IC, una terapia celular basada en células mesenquimales de cordón umbilical que se administra al paciente por vía intravenosa, y de manera ambulatoria. La terapia, cuyo estudio clínico fue publicado en la revista científica Circulation Research Journal de la American Heart Association, ha sido administrada a pacientes que evidenciaron una mejoría significativa en su capacidad para bombear sangre, y catalogada por especialistas como un tratamiento práctico, simple, universalmente adoptable y por sobre todo asequible a la mayoría de los pacientes.

En Chile, la insuficiencia cardíaca afecta a un 16% de la población sobre los 75 años de edad, con una mortalidad que supera al cáncer de mama o próstata. Su terapia está limitada al tratamiento farmacológico, quirúrgico y mediante diferentes dispositivos, como la resincronización ventricular y el corazón artificial, llegando incluso al trasplante cardíaco.

 

Roberto Bobadilla
Gerente General
Consorcio Regenero y Cells for Cells