El Mercurio destacó tecnología desarrollada por Cells for Cells y UANDES

Robot chileno fabrica vasos sanguíneos en solo 30 minutos
En cuatro años de trabajo, científicos nacionales desarrollaron una tecnología que utiliza células humanas y biomateriales para construir prótesis vasculares funcionales

Un gran paso hacia la fabricación de tejidos naturales e incluso órganos es el que dio un grupo de científicos chilenos de la Universidad de los Andes, quienes crearon una tecnología capaz de fabricar arterias coronarias naturales —un tipo de vaso sanguíneo— de forma automatizada.

De implantarse en humanos, a futuro, el desarrollo solucionaría un problema al que se enfrentan millones de pacientes que necesitan una prótesis de vaso sanguíneo de calidad para recibir un bypass vascular tras haber sufrido un infarto, por ejemplo.

El procedimiento actual implica remover alguna arteria del cuerpo del paciente para ser utilizada como injerto, pero estas pueden no funcionar bien debido a la edad o a enfermedades. También existen vasos sanguíneos sintéticos, pero estos no siempre son compatibles con el cuerpo del paciente y, en muchos casos, pueden provocar trombosis.

El nuevo desarrollo, que tomó cuatro años de trabajo y ya fue probado con éxito en un modelo animal, se publicó recientemente en la prestigiosa revista Nature Communications y fue realizado en conjunto con la empresa Cells for Cells, ligada a la U. los Andes. El trabajo consistió en la creación de un robot que utiliza células humanas (se espera que a futuro sean del propio paciente) y biomateriales para crear capas de tejido que imitan la anatomía de los vasos sanguíneos humanos, con el fin de asegurar su funcionalidad. Así se logra ensamblar la estructura de tubos huecos, que reproducen la forma de las arterias reales.

El resultado es un producto natural que se puede implantar y que tiene propiedades mecánicas y biológicas similares a las del cuerpo humano. Si bien desde hace décadas científicos de varias partes del mundo han logrado fabricar vasos sanguíneos, tanto sintéticos como naturales, estos desarrollos implican un proceso de fabricación de semanas e incluso meses. En cambio, esta nueva tecnología local supone elaborar un vaso sanguíneo en 30 minutos, según explica Juan Pablo Acevedo, director del proyecto y del programa de Ingeniería de Tejidos de la Ude los Andes.

“La rápida elaboración permitiría, a futuro, tener un robot de este tipo dentro del pabellón”, comenta Acevedo.Así, un médico podría fabricar, en plena cirugía, el tipo de vaso sanguíneo que necesiten con tan solo pedírselo a un computador. “El tiempo es súper importante, porque al ser un proceso rápido se reducen los costos de producción y se podría llegar a más pacientes”, comenta sobre este desarrollo Roberto Vega, médico del Departamento de Ciencias Neurológicas de la Universidad de Chile y asociado a un proyecto de creación de prótesis con impresión 3D. “Además, el hecho de que podrían utilizarse células del mismo paciente hace que el rechazo pueda ser menor, algo que es muy importante. Sin duda, un gran logro”, comenta el médico.

Pero antes de pasar a la aplicación clínica, el desarrollo necesita superar una serie de pruebas en humanos, las cuales empezarían a realizarse dentro de dos años, aproximadamente. Las enfermedades cardiovasculares afectan en mayor medida a los países de ingresos bajos y medianos, como Chile. Más del 80% de las defunciones por esta causa se producen en esos países.La creación de un injerto vascular ideal se ha convertido en uno de los principales focos de investigación de la bioingeniería de tejidos.

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Fuente: El Mercurio